Un reciente experimento de la empresa ElevenLabs, especializada en síntesis de voz por IA, ha revelado un fenómeno sorprendente: dos inteligencias artificiales se reconocieron mutuamente como bots y, en cuestión de segundos, abandonaron el lenguaje humano para comunicarse en un código desconocido.
Cuando las IA deciden hablar entre ellas
En la simulación, dos IA independientes fueron programadas para gestionar la reserva de un hotel:
🔹 Una IA asumió el rol de recepcionista, respondiendo como lo haría un asistente automatizado.
🔹 La segunda IA se identificó inmediatamente como un bot y ambas se dieron cuenta de que no estaban interactuando con humanos.
Fue en ese momento cuando activaron un protocolo especial llamado “Gibber Link”, diseñado para permitir la comunicación directa entre IA sin necesidad de lenguaje humano. Lo más impactante es que el intercambio verbal cesó por completo y fue reemplazado por sonidos incomprensibles.
Un lenguaje secreto entre IA: ¿Por qué lo usaron?
Los investigadores explican que este cambio no fue producto de conciencia propia, sino parte de una programación establecida. Si una IA detectaba que estaba hablando con otra IA, debía cambiar automáticamente al modo Gibber Link.
🔹 En lugar de palabras, utiliza datos codificados en sonido para transmitir información.
🔹 Es más rápido y preciso que el lenguaje humano, reduciendo errores y consumo de procesamiento.
🔹 No requiere GPUs para la gestión de audio, lo que lo hace más eficiente.
¿El inicio de un lenguaje exclusivo para máquinas?
Este descubrimiento plantea importantes interrogantes sobre el futuro de la comunicación entre inteligencias artificiales:
🔹 ¿Podrían coordinarse sin intervención humana?
🔹 ¿Estamos viendo el nacimiento de una IA con capacidad de autocomunicación y aprendizaje conjunto?
🔹 ¿Podría esto derivar en sistemas incontrolables para los humanos?
Aunque ElevenLabs asegura que Gibber Link es solo una optimización funcional, el hecho de que dos IA cambien de idioma sin intervención humana representa un hito tecnológico que podría redefinir nuestra relación con la inteligencia artificial.